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(Foto: Concortv) |
Los casos de feminicidio son uno de los temas que mayor impacto generan en la sociedad, y ello es una realidad irrefutable, porque son asuntos delicados, en las que, como personas sentimos un gran apego hacia las víctimas, nos identificamos con su situación y tomamos una postura atada a sentimientos de repugnancia e indignación hacia los victimarios.
Frente a esta sarta de sucesos estremecedores, es claro la indebida representación y tratamiento que abordan los diferentes medios de comunicación para presentar como notas a esta problemática. Empecemos por el hecho de que emplean la técnica del true-crime como un modo de informar a los ciudadanos sobre diversos casos reales.
Personalmente, considero que este género no es el más adecuado por su misma naturaleza al momento de examinar un crimen real, porque más que indagar, estudiar, analizar y buscar la solución, lo que hace es influenciar al público o, en todo caso, hacerle creer al espectador que todo lo que percibe en cuanto a detalles es la verdad absoluta.
Un caso particular a citar, es el denominado “Caníbal indignación total”, el inquietante caso de Andrés Mendoza, un mexicano sentenciado a cadena perpetua por haber matado a 19 mujeres. Esta es una serie producida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de México y Camila Producciones cuyo objetivo era concientizar a la sociedad y juntos buscar el cambio, pero el tratamiento que le dieron a cierto hecho demostró, una vez más, que los medios no son capaces de manejar, sin ninguna intención de por medio, cuestiones tan conflictivas como la violencia y el feminicidio.
Los recursos que suelen utilizar para presentar de una manera informativa estos crímenes, y ello incluye en tanto la musicalización, los testigos, comentarios de especialistas, fotografías, entre otros, no compensan el hecho de dar a conocer la crisis que nos rodea ni pretende buscarle alternativas de solución.
Como vemos, la intención de los medios es una completa amenaza a la idea de informar con veracidad y objetividad, pues su trabajo en relación a estos temas, no hace más que sacar de contexto y generar un sentimiento de extrañeza hacia la verdadera crisis.